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julio 03, 2007

El estrés y la depresión afectarían a la memoria


Las personas propensas a sufrir estrés o depresiones desarrollan con mayor facilidad problemas de memoria, según una investigación realizada por la Universidad Rush de Chicago.

La investigación, publicada en la revista Neurology, indica que individuos con este tipo de trastornos emocionales tienen un 40 por ciento más de probabilidades de desarrollar un ‘deterioro cognitivo leve’, paso previo para el surgimiento del mal de Alzheimer.

‘Estos descubrimientos sugieren que, a lo largo de la vida, el estrés crónico afecta a la zona del cerebro encargada de que el organismo dé una respuesta; desafortunadamente esa parte del cerebro también regula la memoria’, explicó Robert Wilson, autor principal del estudio.

Wilson y el resto de investigadores de la Universidad Rush de Chicago analizaron los resultados de dos estudios efectuados durante doce años a 1.256 personas sin antecedentes de sufrir esta enfermedad; de los cuales, 482 individuos desarrollaron este trastorno.

junio 13, 2007

Argentina e Italia refuerzan sus vinculos espaciales

Con el anuncio del plan de inversiones por 1.000 millones de euros, Argentina e Italia incrementan el compromiso para el desarrollo de una constelación satelital que permita luchar contra las catástrofes ambientales y epidemiológicas.

Tras el acuerdo de cooperación conjunta, firmado en el año 2000, ambas naciones junto a la compañía Telespazio, encargada de los centros de control en Italia, estiman que para el año 2011 el sistema COSMO-SkyMed estará finalizado.

La constelación Italo Argentina cuenta, desde el 7 de junio, con el primero de sus 6 satélites en orbita. Este sistema permitirá, entre otras cosas, gestionar los riesgos ambientales, manejar emergencias, prevenir catástrofes naturales, llevar a cabo mediciones climáticas y desarrollar la agricultura.

Durante el anuncio del plan de inversiones conjunta el embajador de Italia en Argentina, Stefano Ronca, destacó la intención de estos dos países de sumar otras naciones de Latinoamérica a esta iniciativa, cuyos beneficios 'se extenderán más allá de las fronteras de los países creadores'.

El ambicioso sistema no sólo se usara en la prevención sino que también permitirá medir el desarrollo de los cultivos, el monitoreo de los recursos forestales y marítimos, el mejoramiento de la calidad del suelo, el desarrollo de la topografía y geología o el apoyo en actividades de explotación de minería, gas o petróleo.

marzo 30, 2007

Ver a través de las paredes sin romper

Invento argentino de aplicación internacional

Si alguien tiene grietas o problemas de estructura en su vivienda, no tiene que sufrir pensando que los albañiles se van a mudar con él. Hace más de diez años que el licenciado en física Mario Mariscotti viene desarrollando un método que no necesita romper paredes ni le da vuelta la casa. Aunque pueda sonar risueño, a las construcciones “enfermas” también se le pueden hacer tomografías.

El método, patentado como Tomografía de Hormigón Armado (THA) por Mariscotti, permite relevar estructuras habitadas o a reciclar sin necesidad de romper paredes o techos y los trabajos se pueden realizar sin cambiar los muebles de lugar. Esta técnica se ha desarrollado solamente en Argentina, “en otros países el uso de material radioactivo esta cuestionado y sería posible pensar que el desarrollo de esta técnica, para uso civil, se ha descartado por temor a las críticas, sobre todo de los movimientos ambientalistas”, especula el físico. “Pero es importante remarcar que nuestro desarrollo es totalmente inofensivo”.

Mediante la emisión de rayos gamma se toma una gammagrafía, que es equivalente a las radiografías por las cuales se estudian nuestros huesos, y en ella se puede ver el interior de vigas y columnas. Una vez obtenida la placa, mediante la digitalización y el procesamiento de datos, se realiza una reconstrucción gráfica tridimensional del interior de la estructura, dando como resultado la tomografía.

Si el cuerpo humano tuviera la solidez del hormigón, las radiografías serian gammagrafías. La penetración de los rayos X en estructuras densas es mucho menor que la de los rayos gamma, por ello se emplean fuentes de radiación más potentes para inspeccionar el interior de distintas construcciones.

Con una fuente que puede ser Cobalto 60, se emite radiación sobre una columna de hormigón armado. Cuando los rayos impactan sobre hierros y estribos metálicos, más densos que el hormigón circundante, se perturba su trayectoria, imprimiendo sombras sobre la placa radiográfica ubicada por detrás de la columna.

Una vez obtenida la gammagrafia, se digitaliza la información traduciendo punto por punto la imagen en números, que son almacenados en una computadora. Los datos son procesados matemáticamente para obtener una imagen tridimensional del esqueleto de la columna. Según Mariscotti –quien no disimula su sonrisa- “para delicia de las amas de casa sin hacer un solo agujero ni levantar una partícula de polvo.”



















Según Mariscotti, la industria civil podría hacer tomografías con rayos gamma radiografiando piezas de hormigón para ver en que estado se encuentran. “Las estructuras de hormigón se realizan con hierros para que con el peso del edificio no se comben y quiebren. Nosotros analizamos si los hierros han sido colocados en la forma y en la cantidad correcta. También buscamos señales de corrosión y oquedades (burbujas de aire) que harían peligrar la estructura”, explica.

“No, no deja el edificio radioactivo”

Si hablar de rayos gamma le recuerda al increíble Hulk, no se preocupe convivimos con radiaciones de todo tipo sin efectos sobre nuestro organismo. Las paredes de nuestras casas emiten radiaciones gamma de baja intensidad debido a la existencia de Potasio 40 en los materiales de construcción. La técnica gammagráfica no induce radioactividad alguna en los materiales, por lo que no deja huellas de radioactividad remanente luego de su aplicación.

Por ser una fuente de radiación segura y que no necesita de energía eléctrica, la petrolera SHELL los contrató para inspeccionar los tabiques de hormigón en un depósito lleno de petróleo en Dock Sud. Para obtener la tomografía fue necesario recurrir a un buzo profesional que se sumergió en el hidrocarburo para colocar las placas radiográficas.

Mariscotti comenta que las precauciones a ser tomadas durante el tiempo de irradiación son las mismas que en el caso de los rayos X. “Un área de entre 5 a 8 metros debe ser desocupada únicamente durante treinta minutos”, aclara. El uso de radiaciones gamma en el país está controlada por la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Los rayos gamma son emitidos por radioisótopos en forma espontánea y no requieren fuente de energía externa. El Cobalto 60, comúnmente usado para la tomografía, tiene una vida media de 30 años lo que evita manipularlo con frecuencia. El sistema creado por Mariscotti y su equipo tiene el tamaño de una caja de herramientas y no pesa más de 6 kilos, lo que resulta muy práctico para su traslado.


De investigador a empresario

Mariscotti durante casi 30 años trabajó para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) realizando investigaciones y ampliando los conocimientos del país en este campo. En el año 1987 escribió “Crónica del origen de la energía atómica en la Argentina” editado por Sudamericana.

En 1992 se acerco a la actividad privada trabajando para una empresa contratista de la ex ENTEL que se dedicaba a la expansión subterránea de la red telefónica. Un día un capataz le comentó que temía un posible fraude en el recubrimiento de los tubos de PVC en un túnel de hormigón armado. El capataz suponía que sólo habían puesto hormigón en los extremos del túnel no respetando la reglamentación que disponía un recubrimiento de 30 cm alrededor de los tubos en toda su extensión.

Para develar el misterio a Mariscotti se le ocurrió realizar una inspección aplicando sus conocimientos en el campo atómico. Introdujo una fuente radioactiva en uno de los tubos y desde la superficie midió el grado de radiación que emanaba de la tierra. El fraude fue descubierto y al comentar el caso a un ingeniero civil, supo que su técnica era algo nuevo y desconocido. Luego de perfeccionar su método, experimentando en el Yacht Club Argentino en la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires, Mariscotti fundó THASA, Tomografía de Hormigón Armado S.A.

Desde su fundación, THASA no ha parado de recibir premios nacionales e internacionales a la innovación tecnológica. Entre ellos se destaca el premio internacional The Tech Museum Awards, de 250 mil dólares, entregado en noviembre de 2002, y el premio de la Organización de las Naciones Unidas, en octubre de 1995.

Prohibido romper

Hasta ahora, para ver dentro de una estructura de hormigón era necesario tomar un pico y romper, picar, remover revestimientos, usar agua para enfriar las herramientas y además afrontar los costos de reparaciones, que no dejan de ser parches riesgosos en una estructura que requiere de solidez.

Por otra parte, el picado de estructuras, con el objeto de exponer las armaduras de hierro está limitado a áreas reducidas y de poca profundidad. El tamaño de una placa radiográfica es de 35 por 43 cm. Esto permite ver todo el espesor de la pieza inspeccionada y con ella se obtiene información de alta precisión. El costo de una tomografía es de 500 pesos para una superficie equivalente al tamaño de un balcón.

La condición técnica no destructiva se traduce en economía de tiempo, materiales, mano de obra, y evita costos de reparación. Si se trata de edificios habitados, esta ventaja puede ser decisiva.

Detectar a tiempo daños estructurales o corrosión en las armaduras es de suma importancia para evitar derrumbes o desprendimientos de balcones que se producen con frecuencia. Como ejemplo se puede recordar la tragedia de Pinamar en la que perdieron la vida cuatro personas al caerse el balcón de su departamento.

La técnica THA ha sido utilizada en todo tipo de estructuras, entre las que se destacan la Basílica de Luján, la Autopista Buenos Aires-La Plata, el complejo Zarate-Brazo Largo, el Senado de la Nación y la estructura que quedó en pie de la AMIA, luego del atentado. Actualmente se encuentran negociando un contrato en Bruselas, Bélgica, para el análisis de la totalidad de los puentes urbanos.

A pesar de los galardones y el crecimiento en el sector privado, Mariscotti añora sus días como investigador: “Mis días más felices fueron haciendo ciencia básica en la CNEA, pero soy cabeza dura y no pienso parar hasta ver mi técnica difundida en todo el mundo”.

marzo 16, 2007

Descubren una proteína que bloquea al SIDA

Avance Argentino

Este flagelo afecta a 40 millones de personas en todo el mundo y durante el 2006 fue el causante de más de 3 millones de muertes, según ONUSIDA.

Investigadores del Hospital “J.P. Garrahan” descubrieron que una proteína sintetizada por un gen inhibe el ingreso del HIV a las células y, por consiguiente, evita su progresión, según anunció en marzo la revista “Science” Lo relevante del estudio, que hizo que la publicación internacional lo destacara en su tapa, fue encontrar que el número de reproducciones del gen varía según cada población y cada individuo. En el caso americano la cantidad media de copias es de dos y, a mayor cantidad de copias, mayor síntesis de la proteína.



Entre 1986 y 1999, los científicos del Laboratorio de Biología Celular y Retro Virus del Garrahan realizaron el seguimiento de 802 niños, nacidos de madres portadoras del virus del SIDA. Al estudiar el comportamiento del virus en cada uno de ellos descubrieron que existe un patrón genético que retarda el avance de la enfermedad y en algunos casos la inhibe.

El gen encontrado es el CCL3L1, productor de la proteína quimioquina que tiene la función de acoplarse a receptores de las células del sistema inmunológico. Estos receptores son utilizados por el virus del SIDA para ingresar en las células. Al estar los receptores en presencia de quimioquina el virus del SIDA no puede atravesar la pared celular, por lo que bloquea su propagación y se evita el deterioro del sistema inmune.

“El gen CCL3L1 juega un rol crítico en la transmisión vertical del HIV y a partir de ahí se deberá seguir investigando en busca de posibles usos terapéuticos en la lucha contra el virus”, sugiere Andrea Mangano, autora principal del trabajo.


Mangano, licenciada en bioquímica explica que el promedio del gen CCL3L1 en la población americana es de dos, y que a mayor cantidad del gen mayor producción de quimioquina y, por consiguiente, menores probabilidades de desarrollar la enfermedad. “Ahora el interrogante es saber si sería posible desarrollar quimioquinas en laboratorio para suministrarla a los enfermos”, plantea.

La cantidad de copias del gen CCL3L1 puede variar, de una a diez o más, según cada individuo. Las personas con mayor cantidad se encuentran genéticamente favorecidas. El promedio de copias por población es equivalente desde el punto de vista del genotipo que determina los factores hereditarios de una especie. Los europeo-americanos tienen dos pares, los hispanoamericanos tres y los afro-americanos cuatro, pero en los hechos es como si todos tuviéramos dos pares del gen CCL3L1.

Para Mangano, en el futuro, sería posible diagnosticar qué individuos son más vulnerables a la enfermedad, mediante un test que establezca qué cantidad del gen existe en cada persona.

El SIDA hasta ahora es una enfermedad incurable y todos los esfuerzos se centran en la prevención de la enfermedad, pero en la transmisión vertical, de madres a hijos, se recurre a una combinación de drogas para evitar que durante la gestación, el parto o la lactancia el niño se vea afectado.

En la mayoría de los casos, si el niño no desarrolla la enfermedad hasta los cinco años, no la desarrollaría en el futuro. Esto fue lo que determinó que el equipo del Garrahan se centrara en los niños recién nacidos y siguiera su evolución en el tiempo.

El estudio se desarrolló con el apoyo y financiamiento de la Universidad de Texas, quien además prestó sus laboratorios para las fases finales. Tal vez, en el mediano plazo sea posible desarrollar una vacuna contra el SIDA, pero Andrea Mangano aclara que para eso es “imprescindible” el aporte público o privado.

febrero 28, 2007

Dos satélites de fabricación nacional estarán en órbita antes del 2010

Argentina se posiciona en el espacio

Se relanza el Programa Espacial Argentino, en su segunda etapa, Argentina en el Espacio 2004-2015. El ambicioso calendario plantea la puesta en órbita de dos satélites de fabricación nacional, el SAC-D, en el año 2009 y el SAOCOM 1A, en el 2008. El 24 de mayo de 2005, el presidente Kirchner, firmó el decreto que libera los fondos para el proyecto de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE.

La información satelital es necesaria para planificar el desarrollo de la industria agropecuaria, “espiar” a nuestros competidores, conocer y controlar los recursos pesqueros, permite comprender los cambios climáticos y prevenir desastres naturales. La información precisa, de calidad y generada por técnicas propias, colocará a la Argentina a la vanguardia de la tecnología espacial.

“La información que obtenemos se ha vuelto una cuestión de estado. En la misión anterior, el SAC-C, Nuestro principal cliente fue el INTA que nos pidió información sobre los cultivos de China y Estados Unidos, para anticiparse a los mercados de granos y desarrollar planes de acción en materia de agricultura”, ilustra el doctor en física Fernando Colomb, miembro del directorio que preside la CONAE y encargado de la ciencia en los instrumentales de la misión SAC-D

La fabricación nacional de los satélites se hace posible por la integración entre la Comisión de Energía Atómica, que fabrica los paneles solares; el Instituto Argentino de Radio Astronomía (IAR), que se ocupa del instrumental de medición y el INVAP que fabricará las ruedas de inercia que mantienen al satélite en órbita.

El físico explica que los distintos organismos aportan infraestructura y conocimiento, mientras que el dinero sale de la CONAE, “esto permite el desarrollo de tecnología propia que queda para el país y baja los costos que se triplicaron desde la crisis de 2001”

Para los científicos argentinos el proyecto es ambicioso, pero para las agencias espaciales internacionales la CONAE ha empezado a brillar con luz propia. Por ello tanto la NASA como la Comisión Espacial Europea se han asociado a la Argentina para compartir recursos y realizar misiones conjuntas.

La NASA se asoció con la misión SAC-D para colocar en el satélite una antena que permitirá medir, por primera vez en la historia, la salinidad de los mares, realizando un mapa oceánico completo, una vez cada 30 días. El sistema denominado Aquarius permitirá, además, medir los ciclos oceánicos, observar los hielos marinos, que se desprenden de los polos y entender los cambios climáticos y ambientales. Como contrapartida la NASA se ocupará del traslado y lanzamiento del satélite con un cohete Delta II, desde la base Vandemberg en California.

Para comprender la importancia internacional de la misión SAC-D/Aquarius, basta con mirar los números. Es el satélite más grande construido en el país con 1600 kg. de peso y ocho instrumentos. A la argentina le sale 40 millones de dólares construirlo, mientras que, sólo, para el proyecto Aquarius la NASA tiene un presupuesto de 250 millones.

La misión aportará datos jamás obtenidos y permitirá a los científicos de todo el mundo develar cómo influyen, los océanos, sobre el clima y sobre la vida en la Tierra, en un planeta que esta cubierto en un 70% de agua. “Aún no comenzamos la fabricación del satélite y ya recibimos contactos internacionales para poder acceder a la información que brinde”, grafica Colomb.



Con tanto dinero y prestigio en juego se siguen de cerca todos los detalles de la misión. El pasado 3 de agosto una comisión de 32 científicos argentinos y norteamericanos se reunió en el Sheraton Hotel de Buenos.Aires, donde evaluaron positivamente el diseño preliminar del satélite. Fernando Colomb, que es también gerente de relaciones institucionales de la CONAE, comenta que “los veedores quedaron muy satisfechos. Hay mucha ansiedad, ya que los europeos están trabajando en una misión similar y queremos ser los primeros en poner el satélite en el espacio, pero de nada vale apurarse si después algo sale mal.”

“En el 2000 cuando se lanzó el SAC-B, la tercera etapa del cohete que lo llevaba a su órbita no se desprendió y la misión se perdió por completo”, cuenta Colomb con esfuerzo para no mostrar su frustración. “No pudimos hacer nada, más que ponernos a trabajar en el próximo proyecto”, se resigna.


Misión SAOCOM 1A.


La Agencia Espacial italiana se asoció con la misión SAOCOM de la CONAE para la conformar el Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias, llamado SIASGE. Se trata de una constelación de 6 satélites, entre los que habrá cuatro italianos y dos argentinos. La constelación permite que los satélites pasen por un mismo lugar con diferencias de minutos u horas, brindando información detallada y constantes del territorio a relevar.

El objetivo de la misión comprende el monitoreo de desastres naturales, estado de hielos y recursos acuíferos; uso de la tierra, bosques y minería; topografía y cartografía; relevar zonas costeras y seguir de cerca los derrames de petróleo. La información obtenida será de tal magnitud que se ha realizado un llamado internacional para que se presenten proyectos que permitan un uso eficaz de los recursos. Se han recibido más de 200 propuestas entre los que se destacan las de Brasil, Chile, España y Uruguay.

La consulta sobre las expectativas de crecimiento de la CONAE, Colomb justifica, “no nos interesa crecer, actualmente el 20 por ciento de nuestro presupuesta se va en salarios, mientras que otros organismos gastan entre el 70 u 80 por ciento. Nosotros preferimos usar los recursos para fomentar el desarrollo e investigación de nuevas tecnologías. Aunque es necesario un recambio generacional, nos estamos poniendo viejos”. En pos de ese recambio, también se ocupan de fomentar la creación de carreras “espaciales” en las universidades del país. Un ejemplo que deberían imitar el resto de las instituciones.

febrero 15, 2007

Quien quiera oír que oiga

Científicos argentinos identifican un nuevo mecanismo de la audición.

El cerebro “ordena” al oído que sonidos debe escuchar.

En una vieja casona de Vuelta de Obligado y Monroe, en el barrio de Belgrano, funciona el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular, que depende del Conicet. La esquina debe ser una de las más ruidosas de Buenos Aires, bocinazos descontrolados, motores de colectivos rugiendo su andar y hasta un tren, pasa bramando a unas cuatro cuadras.

En el segundo piso del instituto, tres grupos de investigadores del Laboratorio de Neurobiología, descubrieron que una alteración del sistema de selección de los sonidos a escuchar, podría ser responsable de la sordera súbita después de los 30 años.

En el laboratorio el ruido ambiente supera ampliamente los 90 decibeles, a partir de los cuales, el oído es vulnerable a sufrir un trauma acústico. Los investigadores ya no lo notan, no por haberse acostumbrado, sino porque el cerebro inhibe esos ruidos.

El oído interno es el que se conecta al cerebro y cuenta con un conducto óseo en espiral, como el de un caracol, llamado cóclea, donde se halla el órgano de corti que sustenta a las células ciliadas internas y externas. “La cóclea puede representarse como las teclas de un piano colocadas en espiral, cada tecla blanca seria un grupo de células ciliadas internas y cada tecla negra un grupo de células ciliadas externas”, ilustra la licenciada en biología molecular Jimena Ballesteros.

Su colega, Maria Gomez Casati, explica que“El oído interno es el encargado de amplificar y codificar en impulsos eléctricos las distintas ondas recibidas desde el oído medio, una vez codificados, las células ciliadas internas los transmiten al cerebro donde se distinguen los sonidos”.

Las células ciliadas externas reciben impulsos desde el cerebro. Estas células literalmente se mueven y cuando reciben la orden del cerebro se estiran. “El estiramiento hace que el umbral de amplificación del oído interno sea menor, generando una selección de sonidos a ser amplificados. Es lo que sucede en este caso; mientras hablamos el ruido ambiente casi no se amplifica, pero sí nuestra conversación”, señala Gómez Casati.

Comunicación neuronal

El cerebro se comunica mediante impulsos bioeléctricos generados por las diferencias de corriente que se producen al interactuar sales con diferente carga eléctrica. Los iones tienen carga negativa y los cationes carga positiva. Las células ciliadas internas desarrollan una comunicación aferente, es decir emiten iones hacia el cerebro y las células ciliadas externas interactúan de manera eferente, reciben cationes del cerebro.

Los investigadores centraron la atención en el funcionamiento inhibitorio que las células ciliadas externas tienen sobre los procesos de amplificación y codificación, ya que se desconocía el funcionamiento de los mecanismos de selección cerebral. En el laboratorio se detectaron dos receptores, el alfa 9 y el alfa 10, que son los encargados de transmitir “ordenes” a las células.

En la comunicación neuronal eferente, se libera el neurotransmisor acetilcolina que interactúa con los receptores alfa 9 y alfa 10, ubicados en las células ciliadas externas. Al entrar en contacto con acetilcolina, liberan calcio con dos cargas positivas. Esta emanación de calcio activa otro canal que libera potasio con sólo una carga positiva. La diferencia de cargas, polariza a las células generando su estiramiento por electro motilidad. “Este estiramiento funcionaria como el párpado del ojo, cerrándose ante los estímulos externos que no queremos percibir”, compara Gómez Casati.

Los casos de sordera súbita, que duran desde unas horas hasta varias semanas, podrían deberse a un mal funcionamiento de la comunicación neuronal eferente. Si los canales de potasio y calcio permanecen abiertos, las células ciliadas externas se mantienen estiradas por mucho tiempo impidiendo la codificación de las células ciliadas internas, “generando la perdida de audición”, señala Ballesteros.

Gracias a los ratones

Para las investigaciones realizadas en el Laboratorio de Neurobiología se utilizan ratones. Gomez Casati cuenta que “los ratones desarrollan la audición trece días después de haber nacido, lo que permite estudiar las células ciliadas a partir del mismo instante en el que están maduras. Gracias a esta particularidad, pudimos comprender el funcionamiento fisiológico de las células”.

Las células ciliadas son 6000 veces más pequeñas que un cabello y sólo viven hasta tres horas, por ello los investigadores demoraron casi dos años en lograr resultados válidos. En un buen día pueden realizarse hasta tres experimentos, lo que implica que el investigador pasa más de nueve horas encerrado. Por ello esta entrevista se pospuso tres veces.

El laboratorio, al que llaman “Cetup”, se parece a un estudio de grabación. En una habitación de dos metros cuadrados, sin ventanas, hay un microscopio, varias computadoras, amplificadores, moduladores de corriente y osciloscopios. No es un lugar apto para claustrofóbicos.

“El próximo paso es trabajar con ratones transgénicos con alguno de los receptores sobre expresados o inactivos, y ver de qué manera el sistema se expresa”, comenta Gómez Casati

Actualmente las investigaciones se desarrollan en conjunto con científicos de la Universidad Johns Hopkins, Baltimore (Estados Unidos), que, además de brindar financiamiento, colaboró en el desarrollo de nuevas técnicas de investigación no implementadas en el país hasta ahora.

Parte de la investigación fue publicada en la revista The Journal of Neuroscience. Aunque estos estudios aún distan de ser probados en seres humanos, abren el panorama de qué ocurre en la audición, porque “los mamíferos compartimos el mismo mecanismo de audición y es similar en un hombre, un perro o en ratones”, aclara Ballesteros.

Mientras desde afuera llega el estruendo de una moto que demuestra toda su potencia haciendo temblar las ventanas, apago mi grabador con la desesperanzada certeza de saber que las cintas magnéticas no diferencian entre ruido y voz. Sólo espero que mi oído funcione correctamente, sino estaré en serios problemas.

La audición

El mecanismo de la audición se divide en tres partes: oído externo, oído medio y oído interno. El oído externo va desde la oreja hasta la membrana timpánica, el oído medio esta compuesto por los huesillos que se estudian en la escuela, como ser el estribo y el martillo que traducen el sonido en ondas de distinta frecuencia y, por último, el oído interno es el que se conecta a las neuronas del cerebro.

La Coclea